martes, enero 12, 2010

Modelo al ocaso, ilusión a la vida, ideal como calumnia al mundo, río que purifica el pasado de sus ancestros.




















Modelo al ocaso, ilusión a la vida, calumnia al mundo, río que purifica el pasado de sus ancestros y nos deja en un nada que pareciera un todo. (Mundo Invertido 2ª Parte)


Lo errado de un modelo, no es el sincretismo de partes agrupadas en torno a un campo, sino el sentido que se le da a todas esas partes, el sentido del modelo. Por muy heurístico que sea un campo de acción para piezas de juego (tipo tablero de ajedrez), solidos platonicos, cuatro elementos, tiene un sentido implícito de resultados y conclusiones en el usuario o habitante, como el ser inducidos por medio de la práctica u observación de la realidad de los fenómenos, sobre una res/extensa de apariencias exteriores, a deducirse luego como figuras nouménicas en nuestros paradigmas mentales o concepciones del mundo individual (res/cogitans), que nos tienen en sincronismo con una teleología (futura) ante la que creemos estar de acuerdo como global y unidos, pero desde un allá que aquí nos tiene solos.


Es un anhelo colectivo o universal de la individualidad misma, ¿contradictorio no? Toda esta contradicción, se da en el campo de lo "infinito", situación que pareciera inconmensurable, pero que tiene en alguna medida un centro y circunferencia. Siempre me he preguntado como opera este campo y nos hace cómplices de un engaño.

Sostengo así, que el infinito (paradigma para situar actos como nuevo campo de acción) es una anticipación a la vacuidad. De esta manera, se sitúan o entran en escena, dos escenarios inconmensurables opuestos, confundidos e invertidos, ya que dictan sentidos antagónicos, pero como no tenemos la noción de estar claramente situado en alguno de ellos, nos orientamos por variados parámetros para estar, generalmente en los más seguros. (Digo seguro pero no me refiero a la vida desbocada que critica la moralidad, sino por lo contrario, la crítica va a esos mismos moralistas, sean conservadores o liberales que siguen las pautas y valores en curso que dicta su doctrina). Por tanto el “integral frame work o map” que plantea el transpersonal Ken Wilber por ejemplo, aunque da espacio a una diversidad de aproximaciones a lo que llama “lo espiritual”, (caminos a Roma) y permite especular acerca de sus maneras, el problema esta en eso que justamente llama lo espiritual, hacia donde convergen o se aproximan (sin tocarlo) estas distintas "realidades" que agrupa en torno al modelo que las acoge.

La problemática de las religiones comparadas (o espiritualidades comparadas en este ejemplo) que busca puntos de vista acerca de lo esencial, siempre estarán de acuerdo en eso algo de lo esencial, ya que si no fuera así, no se podrían comparar. Sea Arnold Toynbee quien habla de: “The Task of Disengaging the Essence from the Non-essentials in Mankind's Religious Heritage”, en su libro: “An Historian's Approach to Religion”, o el más popular Brian Weiss en su libro “Religión y Espiritualidad”. Por esto aunque Wilber tiene la pretensión de creer tener un mapa que puede explicar las varias aproximaciones a lo "espiritual", la pregunta es la aproximación integral o “awareness” a ese “que” ¿de que se trata? Este tema lo ha popularizado recientemente Eckhart Tolle en el programa de Oprah, quien dice (en mi interpretación), que no podemos creer que Dios se puede agarrar de las bolas (practica nos acerca a él), sino hay que dejar que él nos agarre las bolas a nosotros y como dice Zizek en analogía con el capitalismo, tiene que además gustarnos eso. Los senderos y tecnologías para el despertamiento o crecimiento espiritual tienen relación a encontrar herramientas para calmar la neurosis de una contradicción, que nos exige el “gran propósito” salvación del alma o expansión de conciencia. Un avanzar como un uno (pequeño vehiculo) hacia el gran UNO (gran vehiculo). Esto se hace deliberado por medio de la practica, o por la manoseada "intuición" que nos enseña a ver eso "mágico" de gustar efectivamente que nos agarren las bolas.


Por ejemplo para Tolle la nueva tierra no es lo que le preocupa, dice que será un efecto obvio del colapso del mundo enfermo, de acuerdo al Apocalipsis o las revelaciones. Para él, la nueva conciencia que denomina “cielo” y que esta adentro es lo importante. Una especie de resurrección en vida o iluminación. Yo creo que no habrá colapso, sino una psicosis y miedo al mundo, que generará un desencantamiento como diría Weber o un hastío tipo Huxley, que lleva a que vivamos en paralelos mirando un mismo cielo donde todos convergen. No nos miramos de frente en el mundo, sino que nos especulamos desde esta esfera celeste. Divide aquí para reinar desde allá, desde el nuevo cielo que le interesa tanto a Tolle. ¿Dios es maquiavélico parece y Tolle su Tatu? Mis experiencias esotéricas me enseñaron que invocar meditaciones, nos entra en telepatía con un extraño sincronismo, literalmente una programación. ¿De donde o quien? Si digo Dios dejo tranquilo, si digo Summit Light House aliado a algun centro de inteligencia que trabaja guerras psíquicas, me dirán paranoico.


El carácter es el destino dijo Heráclito, no tenemos efectivamente la libertad de elección, algo elije por nosotros, algo como un propósito o fe razonable de San Agustín, que al aumentar en escala llega a una dimensión incognoscible que moldea o mas bien tensiona el carácter y le exige precisar y expandir sus roles hasta asfixiarse en la búsqueda de "propósito", lo que hace requerir de la visión del “destino” del carácter para estar en paz con una visión racional y planeada que no depende ya de nosotros o nuestros pequeños-grandes propósitos, este suceso es liberador ya que un propósito efectivamente puede moldear el carácter, pero requiere un esfuerzo en conciencia, por eso ahora el "destino", implica entregarse y aliviarse de esta exigencia a un "motivo" que místicos pulentos llaman "ser", que en realidad es un alter-ego, un retorno de los confines de ese infinito que sin acusarlo como fraude, paradójicamente lo refuerzan.


No creo tampoco en el auto-construirse de carácter por medio de la práctica deliberada de intentar ser mejor. Pero ¿que es el destino? ¿Que es ese antitesis del propósito que pareciera la voz de otro, el eco de otro opuesto al ego de uno? ¿Es un dios? ¿de quien depende entonces el carácter como conflicto entre propósito y destino? En este sentido no se puede buscar el propósito o lo que quiero realmente de la vida, sino como dice Tolle: "que quiere de mí ella" y en esto coincide con Heráclito sobre el destino. Pero aunque potente la pregunta de Tolle, que se puede adecuar la palabra "x", sea naturaleza, gran madre, energía, vida, dios u otro, la trampa es que es este "otro" finalmente.


Ese otro, para la gran mayoría del mundo occidental y global (ya que de otra manera no me explico cómo estamos en lo que estamos), es la anticipación del paradigma de lo “infinito”, en un determinado proceso histórico, constituido como un campo para situar y movilizar la figura o imagen vislumbrable ante esto lo “universal” que nos hace victimas de un engaño planetario, ya que nos conduce a una mala concepción de lo que somos nosotros respecto a lo inmenso.


Este “universal” (infinito y no vacío) tiene relación a la posibilidad de situarnos en él como imagen antropomórfica y realizar planes de acción sobre este campo imaginario para anticipar futuros escenarios tanto de acción como de calma. La imaginación de figuras en un campo de geometrías caprichosas es mas real hoy que la misma realidad. Es el racionalismo formal de Weber, los valores en curso de Nietzsche, la escena donde luchan las clases de Marx. Eugenio Trias sostiene que la "forma" del arte y arquitectura Barroca por ejemplo, se articula desde este campo, una aparente "libertad" de belleza, que oculta lo siniestro de su realidad manipulada. Cuando se visita la mezquita de Cordoba y se vivencia su pureza y sensación de abstracción, y se ve en paralelo como el mundo cristiano burdamente la intervino, se da uno cuenta que existen distintas inmensidades y no distintas maneras de intervenir la misma inmensidad. El infinito es la gran trampa de occidente.


Si Platón es la causa del infinito al sistematizar la promesa de Socrates de sacarnos del laberinto sofista, y luego Aristóteles facilita el aparato material para contradecirlo pero seguirlo (Como hizo Bacon con Descartes cuenta M. Berman), San Agustin viene al caso.


El cuestionamiento de Agustín era:


¿Encuentro por haber buscado (deducción lógica de un progreso) o busco por ya haber encontrado? Relaciono esto con esa calma misteriosa que genera la noción de sentir a ratos esa vuelta del progreso (como remanso), esa voz que alienta, en que por instantes el origen o causa de “ser” pareciera venir realmente del mismo futuro al que nos dirigimos, como una entidad viva, ya que pareciera que ahora es ajeno a nuestro impulso o esfuerzo de avanzar hacia él. Es como un eco que rebota en el espejismo del ego que parecía hasta entonces un infinito invisible que ahora se vislumbra. Nos sentimos en una sintonía que anhelamos y creemos viene de él, ya que hace del ego algo que se siente cómodo, en una gran casa, un gran eco.


En el fondo es lo que queremos escuchar del alter-ego ya que fuimos acogidos por "ese" mas allá de nosotros, el apoyo que viene y nos salva al estar fatigados de escaparnos del presente-pasado que priva al ego. El pasado-presente despojado de pasado libera al ego en un nuevo presente regulado por el eco. El eco es un simulacro del pasado y del origen, es el infinito que anticipa el vacío que latió alguna vez en el presente.


El infinito es la imagen que permite verse fuera del grupo y mirarlo como una unidad, lo que pervierte a la paradoja de estar en unidad con el mundo. Nos sitúa en una extraña presencia de unidad otra. Se manifiesta por un esfuerzo deliberado o de un sincronismo fortuito. Si nos beneficia lo llamamos Dios, y si no lo hace, lo llamamos culpa o la resignación a nuestra pobre naturaleza humana. La cosa es seguir en esa línea, casual o causal.


Estar conciente de ese sentir trascendente y unitivo que da “paz”, es un presente sin el pasado en paralelo de tensión necesaria, extirpa esa tensión de estar entre y queda descargado, sin intensidad como tampoco encantamiento, sin esa vacuidad latente aquí de otro espacio, de la que incluso escribe la Barbara Wood. Ese otro espacio (pasado) se invierte por el eco del futuro, el espejismo que enferma el arraigo y aliementa el éxodo del lugar y el tiempo. Es un presente sin tiempo, puro, que simula sentir con la emoción (imagen), remanso de las oleadas del futuro, eso buscado que ya había sido encontrado de Agustín, esa a-temporalidad liberadora que plantean los místicos como puerta de escape del pasado, que dan la noción de un ahora “libre”. El propósito futuro que nos atrae y buscamos afuera se vuelve como impulso interior del origen que nos habla sin que lo pensemos o queramos.


Esto es para mí, el engaño del infinito que invierte el percibir del tiempo, haciendo del espejismo en el futuro una repentina voz del origen. Así la emocionalidad se conmueve por imagenes y fantasías (espejos) y no sentires de la carne, que dicen teorías es la materia que sueña. Anhelar o añorar inmensidad son cosas muy distintas.


Esta iluminación, estado místico o trance unitivo (Berman), que en efectivo se vivencia en algún punto, no es eterno y tampoco es progresivo, esa es la verdadera tragedia del trance unitivo. A lo más es metafóricamente hablando una capilla para la calma que de anhelo futuro puede llegar a ser una experiencia puntual en la vida, para luego ser simplemente un lindo recuerdo que lógicamente queremos volver a vivir. Pero creer en su posibilidad de ser vida eterna o la de volver a él con un cierto ejercicio, por senderos imaginarios y técnicas practicadas con real devoción, es tan narcótico como sentirse digno por medio de un trabajo cualquiera bien realizado. Dos actos que parecen tan opuestos como trabajar por plata o por el espíritu, son prácticamente lo mismo. La ilusión de la forma tergiversa el valor real de las cosas, haciendo parecer los trabajos del espíritu algo más profundo o trascendente que la cotidianidad de sobre vivencia, y esto es en sí de una pedantería y arribismo que no amerita análisis, como la Cienciología esnob.


Las técnicas para “ser” son muy amplias y vagas y no son reducibles a un significado “trascendente”. Nombrar algo y creer que con ese se le otorga valor, de lo que sea, no quiere decir nada, y en esto esta lo paradójico de imaginar estar en una búsqueda o creer saber escuchar lo que el sendero nos dice y nombra. Me dice a mi y creo te dice a ti, cuando te menciono a mi Dios y creo (cosa absurda) que a ti también te hace eco. La palabra cargada de significados eternos, sólo sugestiona y alivia la angustia de lo temporal. Nos hace compartir una ilusión, cuando deberíamos compartir la angustia de la vida. Pero eso no se comparte, eso es un tabú, se lee detrás de la puerta y se habla con culpa. -¿Cómo estas? -Bien, ¿y tú? -Bien gracias. -Que bueno, nos vemos. -Nos vemos. La angustia es para amargados que se están sacando la vuelta de hacer algo por el mundo, de ser héroes. El mundo quiere que hagamos, paso la hora de los pensamientos.


Oriente medita el aquí real y occidente contempla un aquí imaginario. Esto porque la individuación occidental hace al presente escapar del pasado a la utopía, constituyendo la sensación de un presente como un infinito futuro liberador del fenómeno y no un vacío pasado emergente desde el fenómeno. Un pasado presente y no ausente, que da la noción de temporalidad, de un futuro real y de la muerte. Jung dijo que lo oriental y su filosofía remasterizada, iba a crear mucho daño en occidente, y creo que tiene relación a que en Europa como establece Ortega o Góngora, surge el Infinito como un agente conductor de una ontología sin precedentes dirá M. Berman en el Reencantamiento del Mundo, un occidente en donde “se abren los templos” sentencia Matila Ghyka en su libro Ritos y Ritmos. El modelo cartesiano consolida un proceso que se viene formando desde la escolástica en Europa (E. Panofsky). La geometría occidental crea una nueva manera de extenderse en el espacio (M. Scheller), una abstracción figurativa que se abre y nos permite. Protofenómeno Teleológico.


Si Buda reforma la tradición de los Brahmanes como Cristo a los Fariseos, dando ambos una frescura “zoroástrica” a la represión, debe existir un agente concreto que hace una diferencia, que cambia la noción del estado presente en el segundo caso. Creo tiene relación al infinito, como noción abstracta introducida al proceso de la historia occidental alterando individual y colectivamente los vínculos al mundo de los fenómenos. Manuel De Landa dice que la trampa de nuestra especie es hacernos creerla universal (Aristóteles), cuando es sólo una particularidad (Darwin). El infinito permite abrazar esta particularidad como generalidad. Pero lo interesante es como la ciencia aplica estas teorías, me imagino dejando ciertas variables constantes o sin la variable tiempo en sus ecuaciones (o la gravedad como la cuántica). Berman en su articulo "Parabola de los Sapos", explica como Gregory Bateson plantea que la maximización de una sola variable, destruye cualquier sistema, y la especie favorecida (egoica) inevitablemente destruye su propio nicho ecológico. ¿Cómo será cuando existe sólo un Dios sin el tiempo?


Una probeta aislada, aunque encausa un fenómeno (creando un trabajo) como dice Ilya Prigogine, tiende a la entropía porque se aísla (segundo principio de la termodinámica), tiende al cosmos como porción de caos sujeta a la conveniencia como dijo Ortega. La imaginación platónica o la telepatía existen, pero en las cárceles y los monasterios. El mundo real y vincular debería ser orgiástico de potencia y sutileza, los antiguos carnavales que se han tornado espectáculo. El aislamiento rompe un vínculo real, pero crea la continuidad imaginaria con otro, el infinito (cosmos). Esto explica que a pesar de la “conectividad”, nos sintamos tan solos.


La noción de ruptura se salva con la continuidad del infinito, en donde el “yo” o individuo en formación, nexo como puente que salva la falla básica o la brecha de Lacan, ya nunca se desgarrará con sentir una pérdida inevitable de algo que debe volver a la inmensidad desconocida del vacío (caos). Asumir visceralmente ese hecho, es la genuina sabiduría oriental, que aunque queramos comprender como occidentales (intención honesta) no podemos por nuestra cárcel mental. Por eso postulo que para re-espiritualizar occidente, no hay que buscar respuestas en verdades milenarias de oriente, sino en nuestras propias trampas históricas. Esto es tarea de un nuevo materialismo que promueven Giles Deleuze o Manuel de Landa.


Articular desde el proceso y no un campo de esencias planetarias y platónicos (reforzada con estos sistemas comparados), el eslabón perdido es histórico y puntual, no metafórico universal, tan cerca y tan lejos, los bastardos de Voltaire lo saben, la derecha esotérica lo sabe, y a creado una izquierda seudo-materialista, que no ha podido dar con ese “hito” perdido en la historia, ya que ha sido instaurado un "suceso invisible" por hilos invisibles que sólo muestran una mano invisible de la economía. La derecha (que domina el mundo) condena a sus seguidores atrapándolos en un pasado de la culpa y un futuro de poder, y a la izquierda por otra parte la ha castigado con un pasado de fatalidad y un futuro de esperanza (Pandora). Para la derecha el futuro es lo real (Hegel) con un pasado de una supuesta tradición incuestionable, hermética e irreal. Para la izquierda el pasado es lo real y fatal, que construye discursos dialécticos (Marx), que apuntan a un futuro posible, iluso y esperanzador, donde se hace evidencia el mito de pandora: esperanza al final: la peor condena.


El problema es que el materialismo dialéctico de Marx construyó una contraposición futura (paralela al poder) que intenta salvar su pasado pero por medio una “esperanza ilusa”, como si fuera una utopía paralela al progreso desenfrenado (juntos la dialéctica derecha-izquierda oficial y escenográfica), la contracultura (Marx) compensatoria del poder real (Hegel). Pero creo que la materia no necesita un propósito como dice Hegel, sino más bien un motivo (que no es el destino del eco que refrezca y salva con justicia, igualdad, libertad y fraternidad). Ese “motivo” es lo que creo tiene que revelar la izquierda del proceso histórico y posicionarlo en los limitados marcos conceptuales que hoy existen. Para eso hay que estar realmente “fuera” de los supuestos construidos a partir de falsedades históricas que fueron intentadas de ser desmentidas por Fernand Braudel por ejemplo.


Por eso la izquierda oficialista de hoy, es tan “prostituida” como la derecha. Tambien le dijo amen a la magia del mercado, y lo ha implementado con gran fuerza según Walden Bello. Esto se debe a que cualquier icono que intente imponerse o atentar contra los procesos “naturales” del mercado y la globalización, atentar al discurso de “beneficio” al mundo, es absolutamente penalizado por el rumor de lo global. Icono como el “estado”, sea izquierda o derecha, que intente autarquía para manejar sus propios procesos, sin responder a supuestos universales de especulación y trans-acción (mas allá de la acción o acto), es vapuleado por el mensaje del mundo global "under one god". La particularidad contiene el mundo de todas las tierras, lo universal es un intento de persuadir a la particularidad, a ser la más especial de ellas en una arena de lucha por su libertad, que nunca será plena y siempre se sentirá en deuda.


Descartes dijo: “Conociendo la fuerza de las acciones, nos hace dueños y poseedores de la naturaleza”. La motivación fundamental de los modernos, consistía en mejorar las condiciones del hombre dice Lewis Mumford. El propósito deliberado (ego) cuenta con un motivo inspirador (eco), el eco del ego en la dialéctica moderna. Mumford invita al nacimiento de la técnica (ir al origen de la tragedia diría Nietzsche), mas que ponernos en contra de la maquina y buscar “alternativas” descontextualizadas como lo oriental o el ecologismo. No se trata de sensibilizar y dar “frescura” a la prosperidad económica (que mitigue su impacto o reviva su encantamiento o sentido de progreso para el individuo), sino ir al fondo de su problema que tiene relación a aniquilar la vida en común.


Una muerte incluso se salva por el infinito (vida eterna), en donde la imaginación puede reelaborar y transformar formas mentales (significados entregados a las cosas) que se extienden sobre el fértil campo de este infinito, como el espejismo que nos habla por nuestro esfuerzo o nuestra negación (como le hablo a Pablo o al hijo pródigo), en el que nos podemos ver “fuera de” este presente-pasada para despojar el pasado real de sentir angustia, pero acumulándola en forma de sombra inconciente disociada y reprimida. Todo tiene sus efectos colaterales, ni Dios ni sus fieles se la van a llevar pelada.


Y aquí para mí la diferencia radical entre los dos inmensos: La misma ilusión del espejo, al despojarnos del presente-pasado es lo que justamente pervierte el vacio con la sombra de ese pasado paradójico y desconocido de sentir (no emocionar), y lo disocia. La ilusión entonces se constituye en tesis que provoca y necesita de su antítesis de remordimiento, como Dios necesita del mal para existir dijo Nietzsche. Como Estados Unidos necesita de un enemigo permanente para su hegemonía, para estar sobreviviendo y arrancando como en un éxodo eterno.


Por tanto se hace lógica la idea de que lo que “parece” el remedio, es tristemente la misma enfermedad. Esta es la ilusión de la droga o cualquier síndrome que anhela el bien sin el mal, lo bello sin lo siniestro. Re-integrar la sombra (que el new age dice alguna vez fue parte de nosotros) es pretender que el caos se vuelva a confinar por la misma causa que lo disocia y lo enferma. En resumen la construcción occidental es una perversión, que ha intentado conciliar todo con lo irreconciliable. Aparentar una continuidad que es discontinua, por medio de un espejismo que ha anticipado y aniquilado el calor del pasado con la luz del futuro.


Imaginar la luz puede dar cierta tranquilidad pero no es cierta. Machado dijo: “En mi soledad - he visto cosas muy claras - que no son verdad.”


El caos es nosotros, somos angustia sin solución, hacerlo ajeno a nosotros crea la tensión de creer hay solución, es el absurdo de la neurosis moderna, ya que paradójicamente lo que pareciera nos sana en realidad es la causa de la enfermedad, ya que el sufrimiento que es esta tensión, se genera por pretender conciliar lo irreconciliable, y lo que vemos como salvación, es paradójicamente la misma causa del sufrimiento. Que impotencia anestesiada en nosotros, que perverso el mecanismo que quiere el mundo así. El que dice que esto no es una conspiración y sólo una coincidencia superable, que por favor me lo explique tanta coincidencia absurda. Ya que Epicuro fue muy claro en decir que Dios no puede ser infinitamente justo y poderoso a la vez. Vislumbrar como funciona esta nueva inmensidad llamada "infinito", solo deja lugar a reírse de su absurdo.


Este efecto narcótico del infinito, tiene relación a la deuda eterna de Nietzsche quien dice: “Por más que nos esforzamos en pagar la deuda y sentir paz, la deuda pagada jamás es más grande que la deuda que se siente, y esto es lo que llama la pena eterna”. Vivir ilusionados en un lindo ocaso. La ilusión (salvadora o iluminada) de liberarnos de la culpa (representada en el pasado), fue la que genero la misma sensación de culpa, ya que tergiverso la noción del pasado en el presente, el pasado de los ancestros presentes. Y esa dinámica de sentir ir y venir hacia y desde el infinito abstraído, esta contenido en una maquina invisible, un aparato raro que creemos evoluciona o avanza, cuando simplemente es un círculo vicioso cerrado en si mismo, que pareciera inclusivo cuando solo califica y ordena. Esta maquina debe ser desmantelada (De Landa habla de ver el ensamblaje). Nietzshe también dijo que A-TEO significa "sin deuda".


Basta de tanto cinismo e hipocresía, hasta el momento se ha sido respetuoso con los sistemas de creencia y los fieles, pero comparto la charla de Richard Dawkins, quien llama a las armas a los ateos y sentencia al final: "Tenemos que dejar de ser tan irritantemente respetuosos".


Es así como la inmensidad de ser motivo de angustia para el primitivo, es ahora un anhelo para el moderno según Ortega. La noción de presente hoy, no puede quedar exenta a este hecho histórico del agente secreto llamado "infinito", aunque un creyente pudiera decirme que “Dios” va más allá de esas contingencias, o un neo-esotérico me diga que el “new age” ya ha incorporado en sus técnicas espirituales estas variables para superarlas.


Relativizar los procesos concretos de la historia a un absoluto, me parece de los recursos más baratos pero efectivos en el dominio o complot, que ha elaborado los mismos relatores de la historia universal, ya que es más fácil y masivo anhelar un mismo futuro, que añorar un mismo pasado. Es más fácil destruir el pasado para inventar un futuro, que vivir con el pasado hacia un futuro. Cuando uno piensa que esta aquí pero no es de aquí (sufismo), la vida lógicamente se aliviana, pero dejar el pasado y la memoria por una anticipación, es nuestra enfermedad como occidentales y ni un sincretismo universal y global nos va a sacar de eso.


Que se abran los templos significa también que se abre el cielo y como creen los cristianos, la subida de cristo al cielo permitiría esto, el a-mor o sin muerte. Cristo no muere (asciende) y es puro amor. Esta asociación no es casual.


¿Quien puede decir que Tatu de la Isla de la Fantasía no es un monaguillo?


La psicoterapia es sólo la nueva forma de “ayuda” que antes daba la religión. Hemos llegado a cosas tan absurdas como el “Integral Life Practice Starter Kit that the Integral Institute makes available” de Ken Wilber, con “shadow” incluida. Como “fat free” es “guilt free” y “anxiety free”, "for an infinite super-conscious domain as the ultimate sort of identity," que puede ser logrado con práctica, aunque Tolle el spiritual-superstar del momento sostiene que tuvo una experiencia de conciencia espontánea sin búsqueda deliberada (conciente), sino un buscar por ya haber encontrado (Agustín). Pregunto: ¿Qué motivo su por qué?


El hacer libros en autoayuda de ¿cómo? lograr realizar ejercicios que buscan y encuentran el presente de la vida, o ¿cómo? lograr estados que pueden llevar a escuchar lo que nos pueda decir ese presente, en definitiva tienen en común el poder del mismo infinito al cual apelan, que nos dice en definitiva lo que queremos escuchar ya que eso hace un espejo. Como el horóscopo, que es una generalidad donde nadie pierde. "Fuiste una sacerdotisa egipcia en otra vida... son 5 lukas por favor". En esto radica la efectividad de su mensaje, mensaje que enfatiza lo posible del poder de "decirse" por sobre los hechos que realmente son y se ven, ya que justamente la idea es hacer lo que ellos nos dicen sin importar mayormente lo que realmente ellos hacen.



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