viernes, octubre 17, 2014

BUBU: Precisando el rol de una Burguesía Budista.







Un sistema auto-regulado  mantiene un orden estable, por medio de “una media” entre centro y borde, un pro-medio, donde se asienta el dato de referencia establecido, dando la estabilidad,  el lugar de la norma o estereotipo y en definitiva la masa media. La media es un grupo en permanente aceleración sometida a un espacio y en disposición relativa de un tiempo. 


  • ·       Hacia los márgenes tiende a haber mucho tiempo (que varía de acuerdo al abuso social, pero se trata de grados de responsabilidad menor o cesantía lo cual en teoría daría más tiempo),  pero poco acceso a espacios (mal remunerados y posicionados existe poca posibilidad), lo que genera angustia y miedo que moviliza por ejemplo por la fe cristiana y la oración para que se revelen propósitos y posibilidades en el colectivo. Se invoca un nuevo y mejor tiempo.
  • ·       Hacia el centro tiende a haber mucho acceso a espacios (por contar con cierto recurso monetarios y posición),  pero poco tiempo (por su compromiso con el sistema ya que generalmente son burgueses con mayor grado de responsabilidad), lo que genera ansia  y la necesidad del foco y unidad que se resuelve por ejemplo con  budismo y meditación que calma esa sensación de neurosis individual.


Por lo general en los márgenes se apela a encontrar otro que resuelva o salve como creyente de un orden y en los centros se busca la propia necesidad del uno secular que es su propio orden. Pero lo común de ambos es que  tienen y sienten una responsabilidad con el espacio concreto de acción social y buscan “otro tiempo” por medio de mecanismos mentales (sobre-naturales) fuera del orden o sistema, para lidiar con la responsabilidad, compromiso o necesidad que no pierden con el sistema.  Se busca un tiempo paralelo, que es relativo a la posición espacial inamovible en el cual se encuentran.  Entiéndase espacio por conjunto de fenómenos y tiempo por conjunto de noúmenos. 

No es extraño así que lo occidental se asocia a la materia y su necesidad (cristianismo), lo oriental al espíritu y su necesidad (budismo e hinduismo) y lo medio-oriental en dos extremos: los judíos instalados en el centro del mundo occidental entre Wall Street y Bali,  y los fundamentalistas islámicos auto-marginados, nómades o beduinos de su desierto de origen. 

Tampoco es precisa  la distinción espiritual-material entre occidente y oriente, ya que los celtas o druidas nórdicos se asocian al budismo zen o tao de grupos más acomodados o independientes, mientras el budismo confucionista se asocia al sofismo occidental  mediterráneo del espectáculo dirigido de masas al margen, más concretas y dependientes de otro, sea iglesia o papa estado. 

Paradójicamente, los dos casos extremos del “medio-oriente” se pueden definir así:   


  • ·       Los conservadores calvinistas o judíos: ellos tiene poco tiempo por la responsabilidad y pocos espacios por su propio fundamentalismo moral y la culpa, un espacio paralelo y exclusivo, que requiere instrumentalmente de los otros para sobrevivir, por requerir tiempo y espacio que consume todo como un agujero negro, en un éxodo que nunca termina y en permanente aceleración.  
  • ·       Los auto-marginados de la civilización, con lo cual no me refiero a jeques árabes que luchan por su petróleo y aspiraran a construir Dubái´s 2.0, son los nómades que van en la búsqueda de más  tiempo y espacio, con lo cual abren un tiempo paralelo que no responde al espacio concreto de esta  acción social sistémica, lo cual abre a la posibilidad de otro espacio. Estos no requieren de los otros sino simplemente  del mundo. Sin entender la felicidad de vivir en estados de simpleza, se  asocian mediáticamente al peor de los anarquismos, ya que en rigor se disputan como nómades, el paraíso terrenal de un hábitat humano más propicio, entre el Tigris y el Éufrates; cuna de su civilización y de esta civilización rival. 


Esto no considera a los pueblos expulsados del paraíso a zonas más hostiles:  Los Samis de Laponia,  los Yaganes de tierra del fuego y todos los pueblos originarios de América, África y Oceanía,  ya exterminados en la medida que la fuerza civilizatoria los esclaviza y  barre… no solo fuera del paraíso, sino a esta altura: fuera del planeta. 

La ilusión de autonomía y libertad, esta encarnada en esta seudo-elite de tendencia budista y conciencia universal, que engloba lo holística, cuántica, cósmica, etc… , pero igualmente atrapada con altos grados de responsabilidad y tareas por lo general intelectualmente más desafiantes, siendo entonces  tambien funcionarios más sofisticados del orden, construyendo un tiempo muy particular: su propio sincretismo ecléctico. Y así este universo o tiempo particular en eterna transición a su propio aparecer, lo seguirá salvando de las misteriosas brechas con el mundo, y los otros nunca serán para él, mientras parezcan parte, sin estar consientes claro,  de esta sola visión por venir…  visión obviamente administrada por este personaje mejor posicionado y según cree “más despierto”, que en paralelo a otras visiones paralelas apunta a un infinito respecto al cual se alinea con otros sin tocar o confrontar a nadie, aceptando la diferencia sin competencia en una compasión tediosa y tolerante. 

Zizek:

New Age "Asiatic" thought ... is establishing itself as the hegemonic ideology of global capitalism. 

Nietzsche: 

“Los antiguos guardianes de la ortodoxia quemaban herejes, porque sabían que el espíritu era explosivo y peligroso para sus intereses, pero lo trataban de una manera mucho más realista que los charlatanes seudo-liberales de hoy, defensores de la tolerancia”. 









miércoles, octubre 15, 2014

LA PENA ES UN FENÓMENO HISTORICO Y REACTIVO A LA VIDA, NO UN MISTERIO ATEMPORAL E INHERENTE A ELLA.






Creo que lo nuevo o novedad es un invento de la cultura secular ejercitado por medio del “arte por el arte” que “no quiere explicarse”. La razón se fascina con ese futuro o la promesa secular de otro orden, ya que se siente incomodo en este. Bien, puede ser, pero la poesía para mi es el retorno (no repetición) del pasado que la razón no quiere ver. La razón se sostiene en una condición inamovible de lo que es nuestra naturaleza.

La razón efectivamente se supedita a esta nueva fascinación que la mueve y emociona, pero es por medio de  “la imagen de la imaginación” que anticipa la “intuición” y secuestra la percepción aquí en lo real, sustituyéndola por una visión allá que se sitúa en el paradigma mental o lo que Julian Jaynes llama “espacio mental metafórico”. 

Es más largo de explicar, pero básicamente la “imaginación” no es “intuición” y de hecho es la imaginación la que anula la intuición. Imaginación entendida como el juicio sintético a priori del cual habla Kant y critica Nietzsche con el “ideal ascético”.

Lo que parece futuro es el aparecer de seres universales (nóumenos, monadas, etc…) que llevan al alineamiento ya que existe el registro de una permanente amenaza o “pena eterna”, la  tesis imaginada surge como solución a de la antítesis de trauma, brecha o prefiero culpa instalada. Pero:“La pena a pagar nunca será mayor a la pena a sentir, lo cual significa pena eterna”, dijo Nietzsche.

La imagen no resuelve, sustituye temporalmente, por lo cual siempre deberá existir novedad y más novedad para no “desbordar”. La necesidad de novedad es una reacción inconsciente a la pena. La desesperación acusa este fenómeno o también ese concepto inquestionado de la “aceleración permanente de la economía que NO puede desacelerar”. Esa necesidad de avanzar sin parar es asociada también a la“evolución”, crecimiento o mayor convicción, el salto a algo más grande, más verdadero.  La construcción secular es muy integral. Aquí entre TODO: consumo, visiones cósmicas… no se trata de la forma sino del mecanismo.

La intuición en cambio, sitúa la pena en el mundo del eterno retorno y lo desmitifica devolviendo a la vida las fuerzas activas y no reactivas a la pena. Reconoce la pena como algo temporal y no condición inamovible, y desde allí la aborda. La mente registra imágenes futuras que suplen con novedad la pena (metáfora de la capilla), pero también  ve el mundo y el retorno del pasado vivo sin pena, hay una “poesía” para ambas casos.

Si el futuro es la solución a la enfermedad “pena”, nunca la salvara, la cura la inventan los mismos que inventaron la enfermedad, por lo cual dentro de esta lógica, existe un campo de ideas (visiones, percepciones, etc… ) que buscan salvar de la pena con un futuro nuevo (el evangelio es la buena nueva). La poesía intuitiva en cambio genera un retorno a lo previo de la pena, la pena es un fenómeno  histórico y no atemporal y existen intuiciones sobre eso, no es una condición “natural e inamovible” del ser humano. Esa idea me mueve, un motivo de vivir llevado al presente perceptual y vivencial, más que un propósito que nos abra algún tipo de futuro cósmico… que algunos afirman percibir. Morris Berman llama este fenómeno “trance unitivo”, que significa la necesidad del uno por el miedo al otro y el mundo. 






Las visiones mediáticas TV son un pelo de la cola, fantasmas para la masa, es mucho más sutil que tener una posición crítica ante CNN o HBO. No creo que Krishnamurti, Sai Baba u Osho  se entiendan algún día  con Zizek, Deleuze o Nietzsche….

Las teorías unificadoras son una “esperanza”, los hindúes la usaron y los gringos los importaron a occidente. Gurdjieff  trajo el eneagrama,  revivals orientales… bla,bla. 

La idea central de estar en el UNO, es que la mente pueda tener tal capacidad de “evadir” a tal nivel, que podría estar meditando en el Ganges, pensando que es un rio sagrado, mientras pasa al lado un desecho industrial o para ser más grafico un “mojón”.  La espiritualidad es un instrumento político del poder. Jung o Borges tienen visiones unificadoras más propias del occidente hebreo, aunque Jung se asocia al paganismo alemán, lo cual no comparto. 

He percibido como ciertos campos mentales, son caballos de Troya, alineamientos con fuerzas universales (telepatias unificadoras), que destruyen toda la actividad pagana y local, desde donde podría emerger el genuino “uno” de cada lugar.  El paraíso es una falsificación del infierno, un recorrido dado, desde el infierno aparece el cielo de cada lugar, y estamos a años luz de eso, por desesperanzador que suene. 

La teoría unificadora, en mi modesta, prosaica y miserable percepción de la existencia, esta “añeja”….

Nietzsche: 

“Los antiguos guardianes de la ortodoxia quemaban herejes, porque sabían que el espíritu era explosivo y peligroso para sus intereses, pero lo trataban de una manera mucho más realista que los charlatanes seudo-liberales de hoy, defensores de la tolerancia”. 

Lo “unificador” es otra trampa más.


Cierto, las ilusiones y esperanzas son buenas para la ulcera, gastritis y convencerse que “competencia” puede llamarse eufemísticamente “diferencia”… un dejo de desprecio puede ser disfrazado de tolerancia. 



lunes, septiembre 22, 2014

EL MALESTAR DEL BIENESTAR







Con el argumento estatal, de apoyar con bienestar a los tejidos espontáneos de afecto que emergen en los márgenes de las ciudades, como efecto  del posicionamiento burgués de toda  clase movilizados  por  los valores en curso hacia los centros de poder, los estados paradójicamente debilitaron estos tejidos, deliberadamente  falsificando su energía vital, por el artificio estatal llamado “protección social”, que fue inventado,  financiado y ahora desprestigiado por la misma banca, porque ya no le sirve.

Sin estos genuinos tejidos de solidaridad espontanea: falsificados y debilitados intencionadamente por apariencias solidarias que  hoy se encuentran agotadas, lleva a concluir que solo queda el chorreo del mercado, como salvador de la crisis de ineficiencia estatal. La intención neoliberal, es justamente instalar en el sentido común, la idea de que el debilitamiento del estado como agente de solidaridad, es un proceso evolutivo y natural de la globalización, que se da por medio de la apertura y des-dibujamiento liquido de los rígidos y burocráticos estados, a las posibilidades del mercado global y su prometida eficiencia que traerá bienestar a todos, tal como el mito de que la tecnología nos iba a dar más tiempo para crear e imaginar cómo civilización.

La verdad: los estados nacieron para morir, fueran liberales o desarrollistas, el tejido social necesitaba un sentido para no ser auto-destruido por el mercado de individuos despiadados,, el capitalismo necesita un sentido como dice Boltansky. Para controlar este “sentido” o lo que define Pedro Morande como “control del ethos”, requirió de  la falsificación de la solidaridad en un propagandístico bienestar exógeno que debilitara sistemáticamente  el tejido comunitario espontaneo, endógeno y genuinamente creativo (no imitativo), mientras paralelamente instalaba la idea de individuo. El desarrollo de la utopía del progreso futuro requirió también de una base presente que amparara los efectos colaterales, situación al margen y precaria en donde se aprovecharía de instalar los valores y esperanzas del individuo capaz de librarse del pasado, surgiendo como individuo ético de buenos principios sociales. El ejemplo ético sustituye la exploración del afecto y permite llevar “la consideración social” a una nueva escala. El problema es que se genera una nueva manera de vínculo, no precisamente mas evolucionada.

Los principios “humanistas” son el “medio solidario” del contrato social, con un doble fin estratégico: permitir el desarrollo sostenido del grupo por medio del correcto posicionamiento y realización del individuo, siempre en evolución entendida como crecimiento. Existe un motivo más allá del genuino acto solidario de cara a un otro: el correcto y buen surgir del individuo en sociedad.

El buen samaritano es solidario  por su propia salvación y progreso, ya que el contexto de sucesos permanentemente aspiracionales, de espacios al margen como antesalas de ciertos requisitos para aspirar  a un espacio  mejor posicionado, hace de la experiencia inmanente y permeada a los otros, de una estratégica en que una entidad cristalizada siempre hace el bien enfocado en su apariencia por un futuro mejor que lo mira y evalúa siempre: Dios o Conciencia.  No se trata de cuestionar lo que logra el acto, que puede ser bueno, sino la confusión de la intencionalidad que entremezcla la genuina presencia de estar-ser con la estrategia futura de ser una nueva apariencia.

El estado hace de la genuina solidaridad que emana del tejido cultural, una instrumentalización social para el individual y su  posicionamiento como ser humano en sociedad.

El problema es que la energía interior que emerge de un cara a cara real que permite en definitiva la “cultura”, su vida desplegada y en definitiva manifestada, es secuestrado por los campos de representación de forma y apariencia social, como indica por ejemplo la bio-politica de Foucault. El campo de representaciones o espacio geométrico de Max Scheler o espacio mental metafórico de J. Jaynes es fácil de ser nutrido con diversos contenidos administrados por distintos agentes  externos a la dialéctica interna de la dinámica colectiva. Si bien estas dinámicas sin ser genuinamente espontaneas, eran reacciones marginales a los templos herméticos o elites cerradas, al “abrirse los templos” (Matila Ghyka) a espectáculos dirigidos de adoctrinamiento para todos, se puede entender el por qué el estado pudo haber sido un invento auspiciado por el mercado y la banca.   

Es un proceso de falsa inclusión conocido, es sabido que la industrialización liquida la tradición, no entendiendo tradición como la verticalidad coercitiva impuesta por la elite hermética, sino los efectos y auto marginación que permitieron genuinas expresiones de cultura.  Si bien esta resistencia es reactiva, permite espacios de exploración. La industria en cambio, es industria cultural como estudio la Escuela de Frankfurt. La hacienda contiene elementos que la entidad urbana no entiende. Los jesuitas pueden ser considerados los más astutos de la iglesia, ya que sabían que mimetizarse en las mismas culturas, introduciendo contenidos en las mismas formas simbólicas de las distintas tradiciones, era mucho más efectivo como mecanismo de control, que  imponer la fe a la fuerza con credos ajenos permitiendo un paralelo de expresión e interpretación  espontanea y popular de estos credos.

Así en definitiva, la apariencia de un yo social – burgués – ilustrado e industrial, prima sobre la experiencia social espontanea, ya que sirve a otro propósito mas allá que ofrece la utopía del progreso bajo el alero de Dios. La filosofía de vida es que se debe crecer siempre, surgir siempre… y existe en el contrato social, una manera “correcta y sin culpa” de hacerlo. El problema es que con este campo de representación, se nos hace dependientes de la misma idea falsificada de felicidad para con otros desde uno. El motivo de vivir entre otros es secuestrado, buscamos desesperados ser parte de un todo que nos fue impuesto, porque no sabemos que también somos partes de otros todos que nos fueron secuestrados.

Donald Rumsfeld dijo: 

Sabemos lo que sabemos
Sabemos lo que no sabemos
No sabemos lo que no sabemos

Slavoj Zizek agrega:

No sabemos lo que sabemos

Me quedaré con la última frase.







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